domingo, 1 de abril de 2012

Mascota muerta y drogas

Hacía mucho tiempo que no tenía el placer de vomitar unas cuantas palabaras en esté marco tan mágico. Dicho esto, malas noticias:

Bullwinkle, ha muerto.
Lo se , lo se.
Es difícil de digerir, y eso mismo le pasó al gato que se lo comió y vomitó horas después.
Tanto me duele y tanto lorazepam llevo dentro, que mi vida normal se está resintiendo, así que estoy en proceso de publicar un artículo en colaboración con la Upper Iowa University, que trata de estudiar el comportamiento de estúpidos como yo, ante los problemas cotidianos que nos presenta la vida. 
"Stupid people doing silly things" se llama el artículo, por si lo queréis buscar.

No voy a centrarme en la muerte de ese roedor déspota que espero arda en el infierno mi hámster, ni en los primeros cien dias de Rajoy en el gobierno. Me voy a centrar en lo mío, en lo que de verdad importa: 
Las drogas.

Al principio no había nada, luego se crearon los porros, luego el caballo y la cocaína, luego ya vino la nueva moda de cristales y pastillas raras que cualquier kinki de mierda jóven español, puede adquirir en el parking de su discoteca favorita.
Al final, lo que quedó fue una panda de ignorantes que son carne de patrulla policial. Digo ignorantes , porque no hay motivos para "esconder" las drogas en un lugar donde cualquier agresor en potencia agente de la ley  pueda encontrarlas fácilmente (en la riñonera que le robaste a tu tío de 50 años) sin esperar ningún tipo de sanción administrativa, y unas risas por capullo.

El hecho de robar, en vez de pedir algo que un familiar tuyo lleva años guardando (sólo él sabe por qué), denota que los drogadictos son la mayor facción mierdera de humanos que puebla el planeta. 
Hay otros tipos de humanos, humanos buenos, humanos de calidad, pero esos sólo existen en los libros del Barco de vapor y en Friends.

Lo único que quiero decir, es que no hay que tomarse las drogas tan a la ligera, ni tan a menudo como los presentadores de Telecinco.
Parece el recurso fácil ¿verdad? Parece que el odio es el recurso de los bufones sin talento, parece que soy el perfecto ejemplo de ello. 
Nada más alejado de la realidad, muchos somos los que llevamos como bandera la estupidez contra la ignorancia, o hacia la ignorancia, no lo tengo claro. 

Lo que si tengo claro es que no me importa que la gente tome drogas, no me entendáis mal, no estoy promoviendo el consumo de drogas, aunque éste blog pueda ser uno de los mayores beneficiarios de drogadictos y desequilibrados internautas que incautos , pierden el tiempo leyendo unas líneas que quizá nunca tuvieron cierto sentido, pero a la vez si que lo hago.

¿Qué mayor placer puede existir que fumar el día que incineras los restos medio digeridos de tu odioso hámster en una barbacoa familiar mientras ves como todos sus sueños y esperanzas ya no importan?  Si lo hay, no quiero saberlo.

Vuelvo a escribir, pero esta vez sin la ayuda de Bullwinkle. Sin su ayuda, nunca más. :(









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