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| Como se puede apreciar, aquello era un sinDios. |
Cuando una mañana de marzo de 1587 , el rey Felipe II, después de un suculento desayuno tuvo la ocurrencia de mandar una flota de proporciones épicas hacia Inglaterra, con el fin de invadir la isla y tomar un poderío que le permitiera controlar la política exterior inglesa, no reparó en que La Grande y Felicísima Armada , no era el nombre más acertado.
Algunos historiadores sostienen que ese no fue más que un nombre dado por los propios marineros, que , arrastrados a enrolarse por las penurias económicas por las que pasaban, pusieron el apodo de Felicísima recurriendo a una nomenclatura de lo más optimista.
Desde la ocurrencia del monarca español, transcurriría un año entero hasta que después de múltiples contratiempos la Armada Invencible estuvo totalmente pertrechada.
Cuan equivocados estaban aquellos marineros ingleses. Equivocados y apresurados .
A este selecto grupo de marineros se les denominó con el tiempo como los Dilated people o Andalusian Sailors .
Hay que admitir que la idea no era del todo mala. El ambicioso proyecto parecía ser el peso que desnivelara la balanza de la guerra al transportar 30.000 soldados desde Flandes , para desembarcar en el condado de Kent.
Suele ocurrir con frecuencia, que la realidad que viven los gobernantes, dista casi de forma irreal de lo que vive el resto del pueblo.Dicen algunos estudiosos, que en realidad no fue tan mal la aventura de la Felicísima (a partir de ahora trataré de referirme a ella como la Felicísima, que es muy entrañable) ya que en 1604 los españoles habían conseguido sus metas para ganar la guerra.
Tuvieron que pasar casi 40 años , para que admitiéramos la gran cagada España perdiera la supremacía marítima.
Pero volvamos a mirar hacia la tribulación tripulación que se unió a tamaña singladura, como ya sabemos , no por gusto, si no por necesidad.
Para hacernos una idea , había casi los mismos parados que hay ahora, sólo que entonces olían peor, y la oficina del INEM solía ser un barco que iba hacia América.
En este caso fueron un gran puñado , los desgraciados , maleantes, estudiantes de filosofía, actores, y letrados que se unieron a la Grande y Felicísima.
Gentes sin escrúpulos y sin futuro que sólo pretendían conseguir oro a mansalva y todas las indígenas que pudieran fornicar un poco de oro y quizá fortuna.
Eran gentes engañadas. Sobre todo cuando estando ya abordo , un contramaestre les indicó que no se dirigían al nuevo mundo, si no a la cruenta guerra contra los odiados ingleses.
Pero sigamos subiendo de rango.Si los marineros fueron engañados como bobos vilipendiados , algunos mandos también lo llegaron a estar.
La empresa estaba destinada a ser dirigida por Álvaro de Bazán, Marqués de Santa Cruz, un hombre curtido en la guerra, con fama de rudo y decidido, e incapaz de soportar la insubordinación .
Murió de repente. Dicen que por el estrés de preparar tanta mandanga para la Felicísima. En realidad se fugó con su señora al nuevo mundo, ya que tuvo una premonición de que aquello iba destinado a darse el gran morrón.
Con Don Álvaro de Bazán, el único con sentido común aguerrido almirante, fuera de escena, Felipe II posó su atención por motivos políticos su mujer era familia , en reclutar para la empresa a Alonso Pérez de Guzmán el Bueno y Zúñiga, VII Duque de Medina-Sidonia , quien si cabe era más miedoso e inútil como todos los nobles suspicaz acerca de el éxito de la misión.
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| Guzmán el Bueno pasaba de violencia |
A diferencia de Álvaro de Bazán ,Guzmán el Inoperante Bueno , no tenía ni la menor idea de navegar ni de combatir y ni mucho menos tenia ganas de hacerlo.
Cuentan que en una ocasión en la que unos bandoleros asaltaron su carro en pleno viaje, soltó un sonóro: ¡¡¡Uuuuaaaa!!! mientras corría campo a través para salvar su vida dejando a su señora en aquel carro.
Cuando la noche hizo presencia , los cortesanos encontraron al Duque, y a la pregunta de: “¿Mi señora está muy enfadada?” los cortesanos contestaron:
“La señora ha dejado tirada a VM y se ha marchado con los bandoleros.”
Con la llegada de Guzmán el Bueno , o El Bueno de Guzmán como se le conocía en las manceberías de aquel entonces, la Felicísima pareció estar lista para zarpar.
No sin antes una última intentona de el valeroso y patético sensible Guzmán, para conseguir librarse de aquella carga, y que el Rey se la encasquetara a otro.
Para ello mandó varias cartas a la corte en las que venía a decir ( y esto es totalmente cierto) “no soy hombre , ni de mar , ni de guerra”.
Aunque Felipe II le vio el plumero al Duque de Medina Sidonia , le obligó a seguir con el asunto.
El Rey estaba ocupado fornicando, comiendo y a veces yendo a misa con sus menesteres reales.
Así que, allí estaban todos, una horda de marineros dispuestos a ir a donde fuera, ya que no tenían ni donde caerse muertos, y a un almirante que tenía menos confianza en él mismo y en la misión, que el lazarillo de Tormes de que le tocara el cuponazo.
La Felicísima surcó el océano desde Lisboa hasta Galicia. La Galerna un viento y unas olas que no veas se encargó de dispersar a toda la panda de españoles por el cantábrico , y debido a la falta de decisión de Guzmán el Bueno y las inclemencias del tiempo se tardó como un mes en reunir de nuevo la flota.
Entre tanto el Duque de Medina Sidonia , no cejó en su inútil empeño de que el Rey le relevara del mando. Felipe II se reía mucho con sus cartas, tanto , que empezó a leerlas en público en los banquetes reales, y mientras el Bueno de Guzmán se las veía y se las deseaba para controlar tanto nerviosismo en alta mar, la corte entera se descojonaba de sus súplicas en forma de misiva.
El Rey llegó en una ocasión, hasta a intentar imitar la voz de el almirante mientras leía una de sus cartas en público.
Ante tanto bamboleo y fuertes vientos, un barco inglés avistó a los españoles, y dio la voz de alarma a las islas.
Se le atribuye a Sir Fancis Drake una frase al enterarse de que la Felicísima se dirigía hacia sus costas , mientras jugaba a los bolos:
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| Sir Francis Drake con su pedazo de bola. |
“Tenemos tiempo de acabar la partida. Luego venceremos a los españoles.”
En realidad es una versión suavizada por los historiadores, la frase original era:
“¡Pero que van a venir, ni venir! ¡Si son unos vagos! ¡Anda, déjame que estoy ocupado con unas putas! ¿no lo ves?”
Un subordinado de Guzmán el Bueno, Diego (tengo nombre de culebrón) Flórez Valdéz.
Le sugirió en varias ocasiones al almirante que no se entretuvieran esperando a que llegaran todas las naves y saltaran sobre Inglaterra lo antes posible. A lo que Guzmán el Bueno solía responder:
“Si, si” mientras soltaba una paloma mensajera que le llevaría una de sus desternillantes cartas al Rey.
Gracias a la indecisión del almirante de la flota española, los ingleses dejaron de hacer empanadas asquerosas tuvieron tiempo de mandar varios barcos en llamas (brulotes) para entorpecer y destruir todo lo posible.
Cuando los españoles comprobaron que en esos barcos no había nadie abordo, soltaron un gran:
“¡Y dicen que nosotros tenemos fama de vagos! y ¡Pues si no hay con quien luchar vamos a echarnos un rato!”
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| "¡Joder con el tiempo! menos mal que estamos en agosto" |
Los españoles llegaron al canal de la Mancha enteros, pero más descolocados que un falangista en Woodstock.
Un temporal detrás de otro hizo mella en la Felicísima, y pese a que aún consiguieron combatirmuy de lejos contra los ingleses, las inclemencias del tiempo fueron el verdadero enemigo.
Un temporal detrás de otro hizo mella en la Felicísima, y pese a que aún consiguieron combatir
En una ocasión, la tempestad sorprendió en mitad del canal a la Felicísima, y Diego Flórez Valdéz escuchó una frase que ha sido atribuida a un marinero desconocido. La frase decía: “¡Joder con el tiempo , manda huevos que estemos en agosto!”
Como veis la verdadera historia de la Armada Invencible (y Felicísima) no es ni más emocionante, ni más exacta , pero reconoceréis , que es muy española.




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